No habrá Ciencia sin conciencia

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Redacción: Ana Belén González Carballal

No habrá Ciencia sin conciencia

7 mayo, 2012 — 2:20pm | Publicado por:

Más de uno habrá solicitado ya el borrador de su declaración de la renta. Ha arrancado la Campaña de 2011 y ha llegado el momento de enfrentarse a uno de los deberes marcados como ciudadanos, declarar impuestos. Este acto trae consigo la opción voluntaria de decidir a donde van a parar algunos de estos impuestos, las opciones, por el momento, son dos: iglesia o fines sociales. ¿Debería abrirse el abanico de opciones y que así el ciudadano viera ampliada su capacidad de elección? Esto mismo se planteó el científico Francisco J. Hernández, a finales del pasado año, cuando propuso en uno de los post de su blog Resistencia Numantina la opción de incluir una casilla para la Ciencia en el IRPF.

Un 0,7% para la Ciencia en el IRPF

¿Marcarías esa casilla? Ahora mismo, con la declaración sobre la mesa, quizás sea más fácil valorar hasta que punto marcaríamos o no esta opción. Sin duda, sería un dinero que no le vendría nada mal al sector teniendo en cuenta las difíciles circunstancias que atraviesa actualmente. Pero, ¿debe la Ciencia alimentarse de limosna? La respuesta es no, al menos, como fórmula prioritaria. La caridad ciudadana no sería, en absoluto, la solución a los problemas a los que hace frente la Ciencia en la actualidad.

Hoy en día, este sector no sólo adolece  de recortes, también de la gestión de la financiación. De nada sirve tener fondos si lo único que hacen es financiar una actividad que sólo ve reflejados sus resultados en conferencias, ensayos y publicaciones. Hace falta extraer valor al proceso y reducir sus costes de transformación. Hay que conseguir impactos reales del I+D en la economía y en la sociedad en términos de creación y comercialización de patentes, lanzamiento de spin-offs y start-ups “reales” y generación de ingresos (especialmente desde el exterior). El reto real de la investigación en España no es sólo garantizar una dotación presupuestaria, el reto es hacer que todo el proceso, end to end como dicen los ingleses, sea eficaz.

En todo caso, centrándonos en la financiación, ofrecer el porcentaje de libre asignación del IRPF a la I+D+i quizás sería una opción complementaria con la que muchos estarían de acuerdo, por ahora, lo que sabemos es que esta propuesta removió conciencias y, gracias a su amplia difusión en redes sociales y medios de comunicación, se hizo con el apoyo de casi 300.000 firmas de ciudadanos. Las firmas se recogieron a través de la plataforma Actuable, otro científico, Miguel Ángel de la Fuente, recogió el guante lanzado por Hernández y llevó la propuesta a esta web que se caracteriza por promover iniciativas ciudadanas para luego trasladárselas al Gobierno.

Objetivo: conciencia ciudadana

La propuesta todavía está pendiente de contestación política pero la respuesta que, sin duda, debió de sorprender a más de uno fue la ciudadana haciéndose eco de la iniciativa. Más allá de conseguir el objetivo concreto marcado por su impulsor esta propuesta consiguió otro de sus objetivos o, quizás, el que era su objetivo principal. Éste no era más que denunciar la situación crítica que está pasando la Ciencia en nuestro país debido a los recortes presupuestarios, alarmar de esta situación a la sociedad y hacerle ver que la ciencia debe ser una apuesta firme y prioritaria para el gobierno.

La iniciativa es muy loable pero está claro que la Ciencia no puede vivir de la caridad de los ciudadanos, la apuesta debe ser otra. Sin embargo, conviene darle a este tipo de iniciativas el valor que se merecen pues, aunque la acción en concreto no suponga una solución en sí misma, sí que supone una ayuda de cara a la importante labor que es conseguir que  la sociedad adquiera conciencia de la importancia que tiene el desarrollo científico llevado a cabo por un país. Detrás de la inversión en Ciencia se esconden, entre otras cosas, la cura de enfermedades, la creación de empleo, el avance y desarrollo de un país… ¿No es acaso una prioridad que la ciudadanía adquiera conciencia de lo que la ciencia supone para cada individuo y para la sociedad en general?

CIDi+Biomed

5 comentarios » Temas: Sin categoría

5 Comentarios a “No habrá Ciencia sin conciencia”

  1. Almudena
    8 mayo, 2012 a las 7:38 La ciencia no debe vivir de la caridad de los ciudadanos, pero, puede ser que gracias a la incorporación de esta casilla en la declaración, y demostrada su eficacia a través de la sociedad, los gobiernos sean conscientes de la importancia de esta y le den el valor que merece.

  2. Ricardo Costa
    8 mayo, 2012 a las 11:54 Apoyar la ciencia no es caridad. La caridad es buscar unas monedas del fondo del bolsillo para dar de comer a los pobres. La caridad es limosna, es solidaridad.

    Necesitamos cambiar el paradigma y afrontar la realidad: Invertirnos en Ciencia para ayudarnos a nosotros mismos. Porque deseamos vivir en un mundo mejor. Con comodidades y sin enfermedades. Invertimos en Ciencia para encontrar la cura de enfermedades que nos asolan, llegar a vivir durante muchos años una vida de calidad. Con oportunidades y sueños.

    Necesitamos sustituir la caridad por filantropía, patrocinio, mecenazgo. La caridad es ocasional. Necesitamos compromiso. No podemos confiar en nuestros políticos, debemos de ser los ciudadanos los que decidamos el rumbo hacia el que ir.

  3. Francisco Camiña Ceballos
    8 mayo, 2012 a las 15:16 Muy de acuerdo contigo Ricardo.

  4. Carlos
    8 mayo, 2012 a las 16:53 Tras casi 15 años trabajando en en el sector de la salud (farma, tecnología sanitaria, etc.), se me ponen los pelos de punta cuando oigo a los profetas del subsidio abogar por más derroche en I+D. La ineficiencia de la I+D en nuestro país es enorme, en concreto la pública. ¿Cuántos de los miles de millones de € públicos gastados en España en I+D se han transformado en algún producto útil que haya llegado a los pacientes (salvado vidas, reducido costes, exportado al resto del mundo)? Desearía no estar en lo cierto y recibir ejemplos relevantes, pero no he conseguido saber hasta la fecha de ningún producto médico resultado de los programas de financiación pública. ¿Y cuánto ha devuelto después de varias décadas al PIB del país?

    Sí he conocido en cambio reinos de taifas, auténticos chiringuitos científicos, convertidos en expertos en los procesos de conseguir financiación pública, para mantener así su status quo, financiar sus estructuras tantas veces tan improductivas, y gastar sin tener que rendir cuantas a nadie más que con alguna que otra publicación.

    Para que la ciencia beneficie a los pacientes hace falta alguien que la sepa desarrollar, y alguien que la quiera financiar (imposible sin lo primero). Para desarrollarla hace falta rigor, disciplina y visión de mercado. Pero por desgracia en este país muchos científicos ven con autentico horror intentar comercializar un producto sanitario, someterse a la “tiranía de los mercados”… lo cuál hace la tarea tremendamente árdua y a la financiación hiur de España (acabo de intentar levantar un fondo de bioingeniería de varios millones de €… sin éxito).

    Para que la ciencia llegue al paciente hacen falta ingentes millones de €. Para que alguien los quiera invertir, hace falta que sea rentable. Para que sea rentable hacen falta científicos con visión más amplia y buenos gestores (patentes, desarrollo, comercialización, etc.).

    Creo que en todos estos parámetros nos quedamos avergonzados respecto a nuestros vecinos alemanes, suizos, noruegos… y por supuesto respecto a nuestros amigos israelies y norteamericanos. Ellos son los que realmente consiguen hacer llegar productos a los pacientes, y – no lo olvidemos – los que hacen mejor ciencia. Y todo ello con un porcentage mucho mayor que el nuestro de financiación privada.

    Algo nos tendremos que replantear…

  5. ernesto
    9 mayo, 2012 a las 18:52 Carlos creo que le a puesto Ud. el dedo en la herida, al mencionar al alguien que sepa desarrollar, el investigadfor llega a la prueba de concepto y no siempre llega al conocimiento consistentemente demostrado de lo que transfiere, ó pretende transferir.
    Para universidades y centros de investigación, la transferencia tecnológica la definen, como el proceso de transferir de una organización a otra los resultados científicos, con el fin de realizar el desarrollo a la producción y la comercialización.
    Existe una relación entre información y conocimiento; donde la información es pasiva y se podrá aprovechar cuando por medio del conocimiento realmente alcanzado se convierte en un valor agregado.
    Así la principal fuente de valor agregado de los productos y servicios que ofrecen las empresas a sus clientes depende de la capacidad para convertir la información en valor agregado.
    El éxito de cada empresa consistirá en su capacidad para estructurar y sistematizar su capital intelectual más rápido que la competencia. Donde el conocimiento hoy expresado como un valor agregado se convierte en una nueva forma de hacer negocios. A partir de aquí las empresas deben darse cuenta de la importancia de “saber qué es lo que saben” y de hacer un mejor uso de este conocimiento.
    Aplicado al tema que nos ocupa, esta transferencia es definida por la OMS para la producción farmacéutica como ¨un proceso lógico que controla la transferencia de algún proceso con su documentación y expertise profesional entre desarrollo y producción ó entre dos sitios de producción¨.
    Caemos en el problema fundamental del alguien que sepa desarrollar en los terminos que se requiere para esta industria regulada

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